domingo, 21 de octubre de 2007

diez cosas. ni más ni menos (y no me llamó josé luis)


La de cosas que tengo que contar. Primero, y por ceñirme a la actualidad: carambolas varias y una desastrosa salida han hecho que Hamilton pierda el mundial de F1. No ha ganado Alonso, pero qué contento que se le veía; por no hablar de Pedro Lobato, el comentarista de Telecinco, que se ha pasado la última media hora de la carrera diciendo que eso le pasaba a mclaren por una estrategia tan estúpida, que Ron Dennis era un soberbio y que habían hecho un ridículo espantoso. Y no le falta razón, pero lo ha repetido hasta la saciedad, y yo creo que tampoco era cuestión de hacer sangre.

Hasta aquí la parte deportiva, aunque voy a hacer un inciso y me tiro flores y digo que vaya derechas más buenas que pego y no digamos las dejadas; cuando consiga mejorar el revés no hay quien me pare. A todo esto, inciso 2: Federer ha perdido con Nalbaldian en el masters de Madrid. Me alegro básicamente porque es argentino y porque había un par de chicas que tenían una pancarta sencilla a la par que contundente: “Vamos David. Vos podés”. Y vaya que si pudo.

Segunda parte: desde aquí quiero dejar claro a todo el mundo que yo no me llamo josé luis. Tampoco josep lluis. Ni siquiera enric. En fin, que Carod Rovira se ha descolgado con la frase del mes a cuento del programa “tengo una pregunta para usted”, que a partir de ahora debería cambiarse nombre por el de “tengo una pregunta para josé luis”, y que conteste quien sea, que total da igual. Lo mismo le perdieron un poco las formas, pero es que lo de la gente (dos señoras y un chico) ya son ganas de provocar. O de joder, qué coño. La verdad, y me pongo serio, es que es absolutamente ridículo que a estas alturas estemos así. No me voy a poner a defender el nacionalismo, ni el independentismo, que por otra parte me parecen ideas legítimas, pero sí por lo menos un mínimo de tolerancia y de respeto. Y algo, aunque sea muy poco, de riqueza mental y apertura de miras, que por decir josep lluis en vez de josé luis no estamos rompiendo España.

Tercera parte: leo hoy en “El País” que el rey está molesto con esperanza aguirre porque le dijo que había que dar un trato más humano a jiménez losantos (al que el corrector del word deja como “lozanitos”, por cierto). Y ahí sí que estoy absolutamente de acuerdo, porque jamás se vio semejante animador de las ondas, que es escucharle por las mañanas (yo lo hago porque carlos herrera y sobre todo francino me aburren soberanamente) y entrarte una cosa entre la mala ostia y la risa floja que no sabe uno… Lo resumo con unas tonadas de Meteosat que ya tienen unos años: “La radio me gusta / la radio me alucina / la radio de España es divina” (en otra parte la rima terminaba en polla, pero soy muy fino y no digo esas cosas).

Cuarto: por fin algo de emoción. Hablemos de sexo, como pipi estrada.

Quinto: vaya mierda de nueva maqueta que se han marcado los de “El País”.

Sexto: la campaña del PSOE es una mierda pinchada en un palo, así de claro. Así no vamos a ninguna parte, aunque lo mismo es un síntoma. Z de calidaz, Z de claridaz, Z de igualdaz y sobre todo Z de gilipollez. De verdad: me parece un insulto a la inteligencia y desde aquí digo ya que la RAE, suponiendo que sirva para algo, se debería molestar en decir un par de cosas.

Séptimo: he vuelto a hacer listas de canciones. Me ha encantado. Y al final ha sido como leer a Saramago (“Todos los nombres”), del que tengo tres libros que no he leído ni tengo demasiada intención en estos momentos. Sigo con “la carretera”, de cormac mccarthy, y “hasta que te encuentre”, de john Irving, aunque por distintas circunstancias ando un poco atascado.

Octavo: entre esas circunstancias está la intensa actividad que ha tenido en las últimas dos semanas, con demasiado trabajo atrasado y unos cuantos conciertos. Por resumir (otro día lo mismo dejo las crónicas), me limito a puntuar: Mishima, un 5; Spiritualized, 7; Soulsavers, 8,5; Eef Barzelay, 6; The Wedding Present; 8,5; y Nacho Vegas & Christina Rosenvinge, 7. A M no le gustó demasiado este último, aunque dice que “verano faltal” le recuerda un poco a los electroduendes; yo no lo veía, pero como dos que duermen juntos se vuelven de la misma condición al final también se lo veo.

Octavo: the next big thing tiene que ser por fuerza Facto Delafé y Las Flores Azules. El viernes me compré su nuevo disco, “La luz de la mañana”, y no me gusta más que el pimero, pero su música sigue siendo tan optimista, distinta, vital y colorista que de ahí tiene que salir algo grande de verdad. Y también, aunque con menos posibilidades comerciales, Tarik y la Fábrica de Colores, con un “El hueso y la carne” que es puro músculo (además de tener unos estribillos estupendos y de que álvaro muñoz es un tío encantador).

Noveno: asuntos laborales. Últimamente estoy un poco desmotivado, no sé si es que todavía me dura el estrés posvacacional. Pero las mañanas (y tardes) son más entretenidas con REM en el msn. A lo mejor no era REM, lo mismo me lío; a lo mejor era al revés, o no lo mismo; o era como electra, con siete corazones (¿o eran nombres?). bueno, el caso es que las cosas salen y supongo que cuando lleguen tiempos de agobios y haya más actividad, remitirá la desmotivación.

Décimo ( y último): me voy a dormir, que mañana es lunes. Sweet dreams.

jueves, 11 de octubre de 2007

client. uniformes, caderas y electroclash



sala heineken, madrid. 10-10-07.


Demasiado pronto y demasiada poca gente para ver a las Charades, que cumplieron con creces y con la soltura habitual dejaron caer unos cuantos temas (también alguno de los nuevos: pop-punk con un plus de energía) para que quedase claro que pueden aspirar a un mejor horario. Segundos de la noche: Humbert Humbert. Sueltan las programaciones y a correr, en el mejor sentido. Paco Alcázar se reivindicó una vez más como frontman chillón, histriónico e infalible, haciendo que el mayor lastre del grupo (la excesiva linealidad) pase a segundo plano en directo, para mayor gloria de un punk bailable que con temas como “Soul weasel” o “Following you” sigue encontrando argumentos para vencer y convencer. Un respiro de cuarto de hora y aparecen las tres Client: uniformes (falda negra de tubo y polo verde caqui) e imágenes subidas de tono en las pantallas. Hasta aquí, nada nuevo. Tampoco luego: a la media hora habían agotado su repertorio de movimientos de cadera. Pues sí, pero funciona. Y mientras su propuesta perdía capacidad de sorpresa, paradójicamente iba ganando en aciertos puntuales. Primero fue “Heartland”, luego “Where’s the rock and roll”; también “Zerox machine” o -demostrando que tienen pasado- “In it for the money”, con una coreografía básica que triunfaría sin problemas en algún programa de televisión. Lo suyo es electroclash de manual, sin complicaciones, con una estructura a la que vuelven una y otra vez y que, después de todo, acaba ofreciendo motivos para enganchar. En conjunto no deja de ser más de mismo (Miss Kittin, Ladytron), aunque el directo les permita llegar más y mejor, con Sarah Blackwood mandando sobre el escenario y también con guiños a un synthpop ochentero y resultón al que saben sacar partido.


Posdatas...

a) con según qué imágenes uno tiende a despistarse, por lo que puede que todo lo señalado arriba no sea rigurosamente cierto.
b) sarah blackwood fue la cantante hace unos años de dubstar, grupo al que tampoco está mal echarle un repasillo.
c) las dos primeras client recibieron el impulso de andrew fletcher (depeche mode). se nota.
d) la tercera client (client e) salió de la versión británica de supermodelo. áquí con suerte acaban en el cuerpo de baile de chenoa.
e) tienen su puntillo de tensión sexual, pero también un nosequé de cartón-piedra.
f) su público (por lo menos ayer) es mayoritariamente femenino (por lo menos eran ellas las que más gritaban).
g) paco alcázar y miguel b. núñez (humbert humbert) también hacen cómics.
h) las charades son muy majas.

y ya.

viernes, 5 de octubre de 2007

un soplo en el corazón


No tengo demasiado claro cómo empezar. Lo primero porque no sé qué título va a tener este post, y eso es lo primero que decido. Primero la parte, luego el todo (o la siguiente parte, vaya). Había pensado en unos cuantos: “Second coming”, no sé muy bien por qué; “Kill all hippies”, pero sólo porque hoy me encuentro un poco neohippie; “En la carretera”, así en plan Kerouac; “La cosa está que arde”, con una foto del rey y todo, pero prefiero no hablar de política, que bastante lo hago a diario; “Alegrías del incendio”, por la canción de Los Planetas. Y sobre todo “Mar el poder del mar”, mi favorita de Facto Delafé y las Flores Azules. No me puedo quitar de encima la cancioncilla desde esta tarde.

Provisionalmente, y a falta de que este comentario evolucione hacia Dios (hoy con mayúscula) sabe dónde, lo voy a dejar en “Un soplo en el corazón”, que es el título del disco que más veces me ha hecho llorar y que hoy también, vete a saber por qué, lo ha conseguido de nuevo. Es esa extraña sensación, una melancolía inmensa, inagotable; lágrimas que resbalan sin venir a cuento mientras ves la tele o escribes o escuchas la radio. Hago un inciso: hoy se ha muerto Carlos Llamas, responsable de Hora 25 durante muchos años. Y otro: ayer el que se fue, aquí al lado, en Galapagar, fue Pablo Palazuelo, pintor de la abstracción más emocionante que he disfrutado. En su caso han sido cosas de la edad (90 años tenía).

Vuelvo. Melancolía, decía. Y algo más. “Todo va bien, mi vida va bien, que feliz que soy…”. Pues sí, pero entre tanto siempre hay un espacio para la tristeza desde un punto de vista casi alegre, una tristeza premeditada, una sensación de dejarse llevar, de que cualquier cosa, una vuelta de tuerca, una visita inesperada, un giro en la conversación, está a la vuelta de la esquina.

Quienes me conocen saben de mi tendencia al victimismo, y quienes no se habrán dado cuenta de mi facilidad para meter la mata. Creo que hay en todo algo de superficial. Voy a contar aquí, tampoco sé muy bien por qué, algo que nunca había exteriorizado (al menos no de manera evidente). Hace casi dos años, cuando murió mi abuela, la primera sensación fue de alivio. Creo que incluso respiré mejor por un momento; no lloré ese día y sin embargo lo hago ahora. Es algo que me pasa factura y que todavía no me he perdonado del todo, así que supongo que sigo en fase de expiación. Entonces para mí fue un paso más en el juego, pero hasta un mes y medio después no tomé conciencia de verdad de la situación, de sus consecuencias y de todo lo que ese día debería haber sentido y me dejé adentro por vestir una estúpida coraza que no lleva a ningún sitio.

Será por eso, o no, pero de un tiempo a esta parte tiendo a emocionarme más de lo habitual. España pierde con Rusia y se me hace un nudo en la garganta; a Tricky le sale un bulto y me descubro un cariño inédito; se muere (final de la segunda temporada, en el primer capítulo de la tercera resucita) Nathan Fisher y poco más o menos me parece que es el fin del mundo; me reencuentro con unos amigos (después de hacerme el remolón) y procedo a la exaltación de la amistad sin haber bebido; M se pone gafas y me parece tan tierna y tan guapa que primero la abrazo y luego pienso que qué bonito es todo y que ojalá el presente se viviera en continuo absoluto, sin sobresaltos; atze me cuenta su (nueva) vida y consigue que, bajo el tamiz superficial con que lo adorno, me parezca la mejor noticia posible; un giro en una conversación me deja un poco sin palabras, porque me he equivocado en la interpretación, por las conclusiones y sobre todo porque al otro lado estoy yo sin saber exactamente por qué. Pero el caso es que todo esto, de principio a fin, me resulta emocionante, consigue que sonría a veces y que suelte alguna lágrima luego. Supongo que está bien, pero tampoco estoy demasiado seguro. Una cosa sí sé (acotación para desdramatizar): no pienso parecerme a Fran Perea, así en plan blandito. Los chicos de La Granja lo resumían mejor que yo: azul eléctrica emoción.

Voy a llegar al final. Estamos a jueves noche (en la práctica ya viernes) y en menos de tres días otras tantas personas (que no tienen nada que ver entre sí, para más INRI) han dicho de mí que:

a) Soy pretencioso.
b) Intento ir de guay.
c) A veces me paso de listo.

Cuando distintas personas coinciden es que algo hay. O no. En el programa de TVE “Identity”, bastante decadente por otra parte, hay una especie de comité de expertos que, en base a las pintas de la gente, determina a qué se dedica. Bueno, pues resulta que no lo he visto demasiad, pero fallan más que una escopeta de feria. Lo malo es que en mi caso las pintas no son determinantes (o sí, que ahora llevo un pijama de Piolín y Silvestre que es para flipar), sino lo que digo, escribo o se me ocurre soltar sin pensar demasiado (a veces cuando pienso es todavía peor). Y teniendo en cuenta eso, pues a lo mejor resulta que es verdad y a), b) y c) son opciones correctas. Le daré alguna vuelta más, aunque creo que lo que me pasa (qué me pasa, doctor) es que tiendo a quitar hierro a todo –a lo que va y a lo que no va conmigo- y a dejarlo en la superficie. A afrontar todo de una manera demasiado superficial, en definitiva.

Y nada más, por ahora. Iba a terminar sin citas, pero ya que estoy voy y dejo la letra entera de “Viaje a los sueños polares”, de Family (Un soplo en el corazón, 1994):


"Cuando pesen demasiado la rutina / El trabajo y la vida en la ciudad / Nos iremos en un viaje infinito / Con esa tonta sensación de libertad / Hacia el fondo de ese mundo del que me has hablado tanto/ Paraíso de glaciares y de bosques polares / Donde miedos y temores se convierten en paisajes / De infinitos abedules, de hermosura incomparable / Dibujamos sobre un mapa imaginario / Autopistas de gran velocidad / Nos invade una ilusión desconocida / Y nuestra única intención es avanzar / Hacia el fondo de ese mundo del que me has hablado tanto / Paraíso de glaciares y de bosques polares / Donde miedos y temores se convierten en paisajes / De infinitos abedules, de hermosura incomparable / Donde siempre te querré".

lunes, 1 de octubre de 2007

Los golpes que da la vida


Termina septiembre con dos noticias, una buena y una mala. Primero la mala: Hamilton dice que preferiría que Alonso no estuviese en McLaren el próximo año. Seguro que Alonso prefiere lo mismo. Y esto después de que el hijo de Anthony haya ganado en Japón y el noviete de Raquel del Rosario abandonase. Peor es que yo me levantase a las 6.30 (al alba) a verlo, a la misma hora que no hace tanto era la de mi entrada habitual en casa; pero en fin, estas cosas pasan… Hablaba el otro día de hostias y sus tipos y va Alonso y se da una sin aditivos, sin contemplaciones, sin más ni más: contra el muro, rompe el coche y a correr. Luego dijo que había sido el aquaplanning, pero eso son menudencias que a nadie importan cuando el otro ya está a 12 puntos.

De todas formas se veía venir. Claro que ahora es fácil decirlo, pero es verdad. Algo tenía que pasar y pasó esto, y vete a saber si el charco estaba donde estaba por cosas del destino o del espionaje industrial. Alonso decía el sábado que prefería lluvia. Deseo concedido. Y luego va y se estrella… Conste que soy alonsista convencido, que me cae bien el chico, pero se ve que este año no estaba de dios, y así ha sido.

Ahora le veo en Ferrari, de rojo y gualda, poniendo banderas españolas (y asturianas) por Italia, haciendo patria y al final, cuando gane a Hamilton (2008-2009), reclamando Gibraltar como pago por la ofensa. Pero eso es otro cantar. Con las banderas entre tanto andan liados pedrojota y los suyos, y he aquí que encuentro hoy en “Público” un primer comentario que vale la pena: algo así como que andan en “El Mundo” de turismo rural, buscando ayuntamientos donde no ondee la banderita. Les ha quedado bien, sí, pero por lo demás los domingos, sólo con un cd de Pavarotti, no se comen ni un colín.

A todo esto decía que también había una noticia buena, y es verdad: los peces sobreviven tras el intento de masacre en el acuario. Bueno también es que Valverde no haya ganado el Mundial, porque para lo que iban a haber tardado en quitárselo. Y bueno es que haya terminado Nocilla Dream, que se lee a velocidad de vértigo, como haciendo zapping, dando saltos, juntando al Che con Fernando Alfaro y a un diseñador de tapas de alcantarilla con meretrices de serie b. Ciencia ficción y pop, narrativa y poesía postpoética (eso dice el autor, Agustín Fernández Mallo), La Matanza de Texas y Los Diarios de Petróleo, una gasolinera en Albacete y un árbol en medio del desierto de Nevada. Un divertimento con enjundia.

Más cosas del fin de semana: qué pereza da la amistad cuando se está en casa con un juego de la PS2 recién estrenado. La nostalgia es un arma, eso sí, así que tiramos de ella y revivimos noches en bares que ya han cerrado. Habría que reconstruirlos en 3D dice una canción. Lo mismo nos ponemos a ello.

Reflexiones (prestadas) sobre el espacio / tiempo:
“Cuando hablamos del pasado mentimos cada vez que respiramos” (William Maxwell en “Adiós, hasta mañana”).
“No estaría mal no tener que saber qué es lo que va a pasar” (Astrud).

Pero como mañana es lunes, no queda otra que saberlo.